viernes, 6 de julio de 2012
miércoles, 4 de julio de 2012
sábado, 30 de junio de 2012
turquesa
Una cueva turquesa, toda turquesa,
paredes, suelos y techos preciosos, y yo
alucinaba… Apareció ella, una mujer de cabellos blancos resplandecientes, muy
largos muy bien peinados, bella, bellísima, serenísima, proyectando su gran
paz, me habló, me arrulló con su voz: “Ese no es, ámalo pero recuerda que ese
no es, todavía no, pero vendrá y tienes que creértelo siempre porque te está
esperando. “
De pronto aparecí fuera de la
cueva turquesa, me encontré en un camino de tierra con muchos recovecos y
bifurcaciones, no sabía cuál tomar, no sabía qué hacer, todo era confuso.
Entonces escuché un silbido, como esos que haces para llamar a tu perro, y
decidí seguir el camino del sonido, del silbido… A menos de 400 metros comencé
a escuchar los ladridos de un gran perro, que llegó rápidamente a mí como si me
estuviera buscando. Comenzó a saltar contento a mi alrededor, moviendo su cola con gracia. Los sonidos del
silbido seguían… Grité: - ¡Por aquí!
¡Aquí está su perro!- . Y
apareció él, un hombre muy alto, muy fuerte, con unos ojos azules como el cielo
cuando el sol nos alumbra con suavidad mañanera… unos ojos turquesa… Así fue mi
estancia en el Gran Cañón:
Muy grande, muy fuerte. El
turquesa inundaba mi vida, mi corazón y todo mi ser.
miércoles, 27 de junio de 2012
gracias
| mar cantábrico |
Paz bendita que llena con cantos
de soles
Violín angélico que penetra mi piel
Mente en calma como la mar
Azul intenso del ser
Amor en arcoiris
Brilla latente
Proyecta luz del sol bendito
Muestra tu fuerza y poder
Este día primero de verano en mi
pueblo, en mi Villa, en la mar
Arenas volátiles
Pudor de las miradas de amor que
me conmueven
Gracias hombre!
sábado, 23 de junio de 2012
Cantos
Canto al aroma del café recién colado
en la mañanita
Canto al olor de la canela cociendo en el arroz con leche
Al jazmín cerca del mar
Al nardo en la ventana
Canto al pasticho que se escapa con olores en el horno encendido
derritiendo los cuatro quesos …
derritiendo los cuatro quesos …
Canto y canto y seguiré cantando a
todo lo que cruza mi existencia
Canto a los hermanos que son miles de millones
Sonrisas regaladas en el tiempo
Sonrisas regaladas en el tiempo
Porque los amo a todos sin
excepción
No me importa si me aceptan, si me miran, si me engañan
Solo quiero seguir sintiendo el amor
en todos mis átomos
En los ojos que me
miran
En las sonrisas que atesoro
Seres que me tocaron que me
tocan y seguirán tocando
vibrando conmigo.
vibrando conmigo.
Canto a Whitman, a Shakespeare, a García Lorca
a Machado
a la Calcaño
a Gabriel
García Márquez
García Márquez
Benedetti
Neruda
Canto y canto a millones
Canto y canto a millones
Canto y danzo entre poemas y sonrisas
Hasta el nuevo amanecer en la otra
orilla.
viernes, 22 de junio de 2012
miércoles, 20 de junio de 2012
veranito
| Solsticio de verano en Muskiz |
Tengo que amansar mis impulsos
Esos que no me llevan a ninguna
parte interesante
Ego latente
que ciega, ahoga, embrutece los
sentidos
oscurece el alma
agobia el alma…
Entonces
lo dejo volar
salir
tomar aire…
perderse entre la maleza de las
selvas
mezclarse con las fieras
las salamandras
las pirañas de río
los ogros del bosque
el fuego transmutador
para saciar, calmar su sed
escándalos
agobios
arrecheras
vulgaridad
…Luego
regresa mansito
regresa mansito
a mi cuerpo de aromas
donde lo espero con gracia
soberana
almizcle debajo de la piel.
martes, 19 de junio de 2012
El cuento de Sahamir el cojo
| Desierto Erg Chebbi |
Nació en la nada
En el desierto del Sáhara en una
haima perdida en la inmensidad de la arena.
Hijo de nómadas tuaregs, criadores
de cabras en el Sáhara occidental, al sur de Marruecos, pastores anónimos
nacidos en las hirvientes arenas.
Su madre Zahora siempre lo tuvo en
sus brazos, amarrado a ella desde que nació.
Una de sus dos piernitas era
mucho más corta que la otra, esto lo hacía diferente a sus otros hijos, a todos
los niños de la pequeña aldea, en el lejano desierto Erg Chebbi.
Un día cuando el niño Sahamir ya
correteaba como ninguno por las dunas, bajaba y subía con destreza y agilidad
inimaginable para los demás, su madre Zahora se lo llevo en brazos al mercado
de Rissani, ciudad a unos 40 kms del desierto. La madre lo sentó en un pequeño montículo
de tierra, mientras ella seleccionaba cuidadosamente los granos y especias que
iba a comprar. No pasaron ni cuatro minutos cuando Zahora se percató que su hijo
Sahamir no estaba donde ella lo dejó sentado. Como loca buscó y gritó su nombre
por todo el mercado, abarrotado de gentes, cajas, mercancías, animales, sudores,
olores y mitos. Abatida lloraba en todas las esquinas, preguntando y gritando. Llegó desfallecida a su desierto, con las manos vacías, con su pecho vacio…
Nadie creía la historia, todos comentaban esa noche reunidos como siempre alrededor
del fuego tomando té, que Zahora había
regalado al “cojo”. Así lo habían bautizado entre ellos.
| amanecer en la gran Duna |
El niño Sahamir fue robado
por una mujer mayor que no tenía hijos. Criado en buenas escuelas en la
ciudad de Fez, aprendió muchos idiomas, estudió en la Universidad de Meknes y
siempre fue el primero de su clase, a pesar de que siempre para todos fue: “el
Cojo del desierto”.
Sahamir pasaba días enteros,
encerrado en su habitación con sus libros o marchaba a las afueras de la ciudad, buscando la
calma, siempre en silencio, sin pronunciar palabra. Ahora en la Universidad y
en el barrio lo llamaban “el Cojo loco”.
Sucedió que su madre, la mujer que lo robó, ya
era muy anciana y enferma. Él la cuidaba día y noche con mucho cariño y
dedicación, hasta que su Dios le dio
descanso. Luego de la fiesta de los muertos, Sahamir vendió la casa y se fue a
sus orígenes, a las arenas del Sáhara. Se adentró muy lejos de toda
civilización, clavó cinco estacas en las arenas, las cubrió con piel de camello y se quedó en su haima en silencio muchos
meses, solo con su camello Say, sus pocas pertenencias y la infinitud de las
arenas.
Cuentan, que todos los días Sahamir caminaba muchos kilómetros por el desierto. Recogía fósiles, piedras y todo lo que se iba encontrando en las arenas. Así poco a poco fue juntando y construyendo su casa. Una construcción muy extraña y llamativa en medio de la nada. Todos los beduinos que por allí pasaban eran bien recibidos, les brindaba té y alimentaba a sus camellos, les permitía dormir y descansar sin nada a cambio. Así se fue forjando la leyenda del “Cojo de las arenas”.
Sahamir siguió construyendo su palacio-mezquita todos los días, todas las noches, no paraba, siempre aparecían piedras y fósiles en su entorno, siempre aparecían hombres bereberes que lo veían como “el Cojo de Alá”, pues para todos tenía una sonrisa, un pocillo de agua, un té caliente, cobijo en su hogar de piedra y arena.
| camino al oasis |
Un día apareció un hombre llamado
Hassan, le dijo que era su padre. Le contó que su madre había muerto llorando
todos los días desde su desaparición. Le contó que sus hermanos eran muy pobres. Le dijo que esa gran construcción podía ser un Hotel
para los turistas que visitaban el desierto. Según él, tenía muchos amigos
extranjeros que podían visitarlos y pagar por estar allí, pasearlos a camello
por las dunas y enseñarles los misterios de Sáhara.
Sahamir solo asentó con su cabeza
y de la noche a la mañana, el Hotel del Cojo fue el más famoso del
desierto del Sáhara occidental. Toda la familia se instaló y comenzaron hacer
negocios con las caravanas de turistas que visitaban la zona. Los hermanos y su
padre atendían a los turistas y autóctonos que llegaban de todas partes. Unos
limpiaban, otros cocinaban, paseaban en los camellos a los turistas para ver el
amanecer y el atardecer mágico del desierto.
Sahamir atendía a los enfermos de artritis cuando llegaban los meses de insoportable calor, después del Ramadán. Los curaba con las terapias de las arenas. Estas consistían en enterrar al enfermo de los huesos, por cinco minutos en las arenas calientes, las temperaturas elevadas eran muy peligrosas pero muy sanadoras para las dolencias de los huesos. Después los desenterraba, les daba un baño fresco, los envolvía en mantas y les ofrecía té. Así se fue haciendo inmensamente reconocido y rico, pues la fama del Cojo de las arenas sanadoras, se extendió por todo el continente, por todo el universo. Llegaban turistas, enfermos y curiosos de todas las latitudes, a esa estancia maravillosa creada en el desierto por El Cojo de las arenas.
Sahamir atendía a los enfermos de artritis cuando llegaban los meses de insoportable calor, después del Ramadán. Los curaba con las terapias de las arenas. Estas consistían en enterrar al enfermo de los huesos, por cinco minutos en las arenas calientes, las temperaturas elevadas eran muy peligrosas pero muy sanadoras para las dolencias de los huesos. Después los desenterraba, les daba un baño fresco, los envolvía en mantas y les ofrecía té. Así se fue haciendo inmensamente reconocido y rico, pues la fama del Cojo de las arenas sanadoras, se extendió por todo el continente, por todo el universo. Llegaban turistas, enfermos y curiosos de todas las latitudes, a esa estancia maravillosa creada en el desierto por El Cojo de las arenas.
Ya Sahamir tenía 30 años, no se le
conocía mujer, solo cuidaba a los
enfermos, caminaba por las dunas, siempre en silencio, trabajando en su
grandiosa construcción. Entonces entre su gente comenzaron a llamarlo “el cojo
mariquita”, se reían a sus espaldas y gastaban su dinero en los pueblos
cercanos, en fiestas, bebidas, drogas y mujeres.
Un buen día llegó al Hotel una
mujer sola, muy guapa y segura de sí misma. Dijo ser latina y quería un guía
para adentrarse en los misterios del desierto. Todos los hombres se pusieron a
su disposición para hacerle el recorrido, pero ella solo posó sus ojos en el
callado Sahamir, se acerco a él y le sonrió, él hizo lo mismo y desde ese
momento se volvieron inseparables. Danzaban por las dunas, se iban con sus camellos
a recorrer los oasis. Ella tomaba fotos, él la observaba. Pasaban horas
conversando sobre la vida y la muerte, filosofando, leyendo cuentos, haciendo el amor, empapando su sexo de arena. Luego
regresaban felices, siempre riendo.
Entonces por primera vez, los parientes comenzaron a llamarlo Sahamir el cojo.
Ahora Sahamir conversaba con los suyos, daba algunas órdenes para realizar el trabajo con más rendimiento y economía. Todos culpaban a la mujer guapa, de haberle metido cosas raras en la cabeza. Para ellos era mejor cuando estaba callado trabajando, les dejaba holgazanear y gastar su dinero.
Entonces por primera vez, los parientes comenzaron a llamarlo Sahamir el cojo.
Ahora Sahamir conversaba con los suyos, daba algunas órdenes para realizar el trabajo con más rendimiento y economía. Todos culpaban a la mujer guapa, de haberle metido cosas raras en la cabeza. Para ellos era mejor cuando estaba callado trabajando, les dejaba holgazanear y gastar su dinero.
Una tarde estaban Sahamir y su
mujer contemplando el atardecer desde lo alto de la gran duna, en silencio,
como solían hacer. La mujer le hablo y le dijo: “Sahamir ha llegado el momento
de irme, quiero que vengas conmigo, todo lo que has leído, todo lo que
estudiaste ahora lo vas a conocer, nuevas culturas, nuevos paisajes, vas a saborear
todo con tus sentidos. Vámonos por los caminos del mundo, seremos muy felices
Sahamir, nos amamos y siempre cuidaremos el uno del otro.”
Sahamir bajó la mirada y quedo en
silencio
Ella respetó su silencio y bajaron
de la duna muy de noche, agarrados de la mano.
Al día siguiente, ella le volvió a
insinuar su partida, el guardo silencio de nuevo y se fue solo a caminar por
las arenas. Regresó entrada la noche, ella lo estaba esperando afuera de la
haima, donde siempre hacían el amor viendo las estrellas, contando las fugaces
y los astros.
Sahamir le hablo con lágrimas en
los ojos y le dijo que ella era el amor, su única mujer, pero él tenía que
cuidar de los suyos, tenía que seguir construyendo su Fortaleza. Ella también
lloró y entre sonrisas y llanto le dijo:”Es una pena que no te des cuenta de
esta oportunidad que te brinda el Universo, te deseo lo mejor a ti y los que te
acompañan. Me voy mañana antes del amanecer”
Sahamir quedo en silencio otra
vez. Los parientes hacían lo que les daba la gana, no atendían el hotel. Todo
se fue deteriorando… Las paredes estaban sucias, los turistas se quejaban, los
camellos envejecían, los baños se atascaban y Sahamir se fue alejando,
pensando que algún día su mujer volvería, pero no sucedía y pasaba el tiempo.
Todo se destruía a su alrededor.
Un día Sahamir se fue caminando como siempre lo hacía por las
arenas y no regresó. Sus parientes pensaron que había desaparecido.
Unos jóvenes que
cruzaban el desierto en motos, al llegar al ruinoso Hotel del Cojo y escuchar las historias, alertaron que había
un viejo seco no muy lejos de allí, que lo tocaron y estaba seco como un palo.
Los parientes al día siguiente, después que los jóvenes emprendieron camino,
fueron en su búsqueda y encontraron un tronco seco que estaba clavado en la
arena, cerca de la gran duna. El tronco tenía dos ramas, una pequeña y otra tan grande que se perdía entre las nubes.
No encontraron nunca a Sahamir,
pero cuentan, que el Cojo del desierto se transformó en tronco. La rama
pequeña era su pierna corta y la rama que subía hasta el firmamento era su pierna
larga que andaba buscando por el séptimo cielo a la mujer guapa que se lo quiso
llevar a recorrer otros mundos y él no se atrevió a dejar lo que había
construido.
sábado, 16 de junio de 2012
jueves, 14 de junio de 2012
atardecer en Bilbo
![]() |
| muelle Ibeni - Bilbao |
Las persianas me hacen sombras
siembran la curiosidad de mis
ojos, de mi mente, de mis piernas…
por saber, por ver más allá del
alcance físico
Y entonces abro las persianas, las subo, las
libero del encierro y alboroto mi cuerpo
Movimiento y sacudida de huesos
Encamino mis ideas
Mis piernas
andan solas como si fueran mayores de edad
Me dicen a donde ir, con quien
estar encaramada en la colina frente a la ría, en el viejo muelle
Todos se toman fotos para el
recuerdo
¿Cuántos álbumes abra con ese
fondo de paisaje?
Con esas persianas entreabiertas,
que dejan pasar una luz dividida en secciones exactas, multiplican el aspecto, dan otro prisma,
nueva visión de la luz refractada
Vuelvo a cerrarlas y me escondo en
mi mundo
Vuelvo a encender las ideas y las
piernas se van solas sin permiso, seguras llegaran a algún paraje donde
descansan un rato nada más.
martes, 12 de junio de 2012
aquí
| senderismo por la costa de bizkaia |
Todo está bien en mi mundo
Todo sonríe por dentro
Todo se trasluce por fuera
Todo se mezcla en porciones
deseadas
Todo será todo hasta el fin de los
fines
Todo será infinito en los placeres
de los mares, de las costas
de los cielos, de los astros,
de las galaxias lejanas, todo será…
de los cielos, de los astros,
de las galaxias lejanas, todo será…
Todo es como tú quieres que sea
No hay excusa
domingo, 10 de junio de 2012
fortaleza - calma
| soñando con fuerza |
Soñando
y distraída en esta amada tierra, por parajes de montes
mares bravíos-sedosos, de perlas de río
bosques mágicos, de selvas sin palabras.
Todo lo que nos hace volar, nos aquieta el espíritu indómito
nos da una pausa mágica
Aquieto y respiro...
Indispensable en esta era de tormentos, de finales de mundo
comienzos de un nuevo respirar
una nueva era sin bancos ni bankia, ni rescate a bankeros
ni tanto bla blaaaaaaaaaa.
Solo bancos de arena
bancos de madera, de piedra
en verdes parajes
bancos de parques
bancos de plazas
bancos de escuelas
bancos de teatros
bancos aluviales
bancos de circos
bancos de bares
bancos de mares
para soñar…
mares bravíos-sedosos, de perlas de río
bosques mágicos, de selvas sin palabras.
Todo lo que nos hace volar, nos aquieta el espíritu indómito
nos da una pausa mágica
Aquieto y respiro...
Indispensable en esta era de tormentos, de finales de mundo
comienzos de un nuevo respirar
una nueva era sin bancos ni bankia, ni rescate a bankeros
ni tanto bla blaaaaaaaaaa.
Solo bancos de arena
bancos de madera, de piedra
en verdes parajes
bancos de parques
bancos de plazas
bancos de escuelas
bancos de teatros
bancos aluviales
bancos de circos
bancos de bares
bancos de mares
para soñar…
para seguir construyendo
esta nueva tierra
bancos de todos
merecida e intransferible realidad
sábado, 9 de junio de 2012
costa-mar
| costa de bizkaia |
La presa suspendida en el etéreo
paisaje dormido en el tiempo
Pájaros en bandadas que dibujan el
espacio celeste
Cantan sinfonías soñadas de
vientos y cáscaras, que se entrelazan, se aman, se funden en un solo
sonido-vuelo de distancias inconmensurables
Voces ansiosas de ser escuchadas
Ah… amada costa, amado mar, llévame
ráptame en tu infinito sosiego y éxtasis
viernes, 8 de junio de 2012
fuerza de dioses
| kobaron- mar cantábrico |
Acontecer de los dioses
Cuando abres tu vida al sol y encuentras a tus semejantes respirando el mismo sol, el aire intransferible de paz, de contenido vacio, lleno de suspiros, de nada
Respirar y ver, respirar y sentir al increíble universo plasmado en tus ojos de verde, de azul agua, de sonidos que calman y transportan a la luz de esa orilla… esa que brilla y ciega, llena y vacía, colma y desata pasiones por el no hacer, solo sentir, solo estar.
Cuando abres tu vida al sol y encuentras a tus semejantes respirando el mismo sol, el aire intransferible de paz, de contenido vacio, lleno de suspiros, de nada
Respirar y ver, respirar y sentir al increíble universo plasmado en tus ojos de verde, de azul agua, de sonidos que calman y transportan a la luz de esa orilla… esa que brilla y ciega, llena y vacía, colma y desata pasiones por el no hacer, solo sentir, solo estar.
El acontecer diario me sucumbe
Quiero permanecer entre lirios
salvajes
Quiero ver el amanecer de sonrisas
en los labios de mis hermanos
Porque reir es un acto de vida
perenne
Porque escribir es un respiro que alivia mi alma y fortalece mi espíritu
Amarme y amar
Porque escribir es un respiro que alivia mi alma y fortalece mi espíritu
Amarme y amar
hasta las hojuelas de maíz
Es mi sentir en esta vida
gloriosa.
jueves, 7 de junio de 2012
miércoles, 6 de junio de 2012
siempre caminos
| Delika, camino del Nervión |
Tierra poderosa que me infundes,
me colmas el espíritu de amor, me adormeces en tus brazos inmensos llenos de
gloria bendita, de besos oceánicos que me transportan a la voluntad divina de
vivir entre los astros, entre tus manos, entre tu pecho robusto que sana todas
las pérdidas y colma los encuentros de transparencia absoluta. Seguir, seguir,
en tu tierra firme, movediza, cambiante, transmutadora de pieles, de troncos,
de aires, de juncos, de vueltas, de vuelos perennes que facilitan el paso, que
facilitan el encuentro con mi ser, con mi espíritu alado. El tránsito por estos
rincones, esquinas, mesetas y botxos.
miércoles, 30 de mayo de 2012
fran sin san
| Casco de Bilbo desde Begoña |
Cuerpos
con rostros desnudos
Lenguas
que se mezclan en sonrisas y muecas
Escaparates
abarrotados de nostalgias
Calles
de aceras del sur, del norte
Personajes clandestinos, arropados con olivas y cordero
De otras costas, de otros tiempos
Esfuerzos
que esperan sin chitar
Todo
se mezcla en un sinfín de sonidos inaudibles
sentidos
en sus cuerpos de piedras marchitas, secas por el sol de este tiempo emblemático: San Francisco de Bilbao
Icono
de lo ilegal, del emigrante trasnochado que espera en la esquina a su cómplice,
al colega que le brinda una sonrisa, un saludo en euskera, en bereber, en
afecto
Kebab
y pil pil se convierten se transmutan en este espacio de poesía, de vida transitoria, sudores entremezclados en el asfalto, tiempo de pensamientos y nardos descolgados de los balcones de las ausencias,
del recóndito paisaje de desahucios, pérdidas, paros, embargos. De tres
putas y un anciano chulo que ya ni existen
Ahora
se va la noche eterna y aparecen los puntos de un amanecer extraño en estos
lares de hombres y mujeres emigrantes ansiosos de amor, de garantías y respeto.
Energía
| Antártida |
La
energía condensada
en
una perla
en un mar infinito
Perla
incrustada en su concha
en
su cuerpo protector
Física
Cuántica
Energía
del pensamiento
Palabra
conectada
Energía
condensada
Cuando
la palabra no se conecta al corazón
es nada
disonancia, ruido, alboroto…
Cuando
se conecta
es
energía en materia
Una
perla
Profunda
Incrustada
Misteriosa
Misteriosa
Hermosa
Perfecta
Suave
Gentil
Amor
de perla
Concha poderosa
Que
protege
Muestra
Enseña
Señala
Alimenta
Las
profundidades oceánicas de tu ser.
martes, 29 de mayo de 2012
Tallo
| Bosque de Hayas - Urbasa, Navarra |
El
suspiro del tallo
de
la planta aromática que impregna
el
paisaje del misterio
absorbe
el devenir de todos los que te encuentras
Esos
que cuentan historias a través de la risa, el monte, las fragancias, los
pájaros, los rincones, los puertos, el sonido y más
Seguimos
adheridos al plasma cromático que nuestros ojos captan en segundos gloriosos
Seguimos
adheridos a escuchar el cuento del hermano lejano-cercano que muestra
caminos, nos señala sus sueños
En
el tiempo sin tiempo, en los estrechos, en los parajes sin rumbo, con pantalla, con recepción, seguimos
adheridos al amor de la pacha mama, de los hijos entrañables que la habitan,
que la aman
Esos
que plasman el encuentro
del
barro en las botas
Esos
que pisan la yerba mojada con reverencia
con
respeto.
Entusiasmo
del paso, del respiro, del instante tatuado en el espíritu del caminante,
emigrante, emisario del universo, mensajero sin fronteras, hijo de tierra
sagrada.
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