lunes, 19 de julio de 2010

...Y la luna...


La teníamos encima
estaba rara pero hermosa como siempre
los focos no alumbraban
y la vida era una sombra...
¡Que espectáculo!



la luna me seguía de cerca:
“Ten cuidado con ella...” Y contigo
también.

Seguimos aprendiendo de a pedacitos
como las migas de pan
que uno va poniendo
en el caminito
para que los pájaros coman.
Así mismo voy dejando mi cariño

Mírame y te veo
háblame y te escucho.
Pero las gotas del alma
solo las puedo sentir
si quiero tocarlas de nuevo

La noche está sedosa
sedienta y amable
¡gracias!
Qué fácil decir sin herir
¡buenos días mi amor!

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