jueves, 21 de octubre de 2010

Ayer estaba contenta, me sonreía la vida, mi corazón latía fuerte. Hoy estoy abatida, la vida es otra...Cerré los párpados y quede dormida en el húmedo césped, se coló la bruma de mis lágrimas y no supe porque desperté más sola que nunca. Miré la luz de colores pasteles de la tarde, no reconocí el lugar hasta después de unos instantes. Toqué mis nalgas heladas y sentí escalofríos en los tobillos, me levanté tambaleando, fui a la cocina frotándome las manos. Pensaba y pensaba en la misma imagen, quise borrarla para siempre. Comencé a tomar un cafecito, pero la razón seguía trampeando, ahí estaba de nuevo lo borrado; hice un gran esfuerzo por activar otro pensamiento y otro y otro más.
La tristeza ahoga mis impulsos.
Me tiré en la cama mirando el techo, los oídos me zumbaban y sentí el silencio deseado.

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